15-12-2025
Cartel Concurso

La habitación del niño de Carpe Diem

14 de diciembre de 2025

Autoría de Josep María Benet i Jornet

Carpe Diem de Tomelloso (Ciudad Real)


El pasado domingo 14 de diciembre pudimos disfrutar en las tablas del Rambal de la obra “La habitación del niño”, de Josep María Benet i Jornet, a cargo del grupo Carpe Diem, de Tomelloso, en la que fue la octava y última representación participante en la presente edición de nuestro concurso.

El comienzo de la obra nos presentó una familia idílica y feliz, aparentemente, con un matrimonio joven y su hijo, que celebraba el cumpleaños del pequeño entre regalos que le hacían una gran ilusión. Pero, de repente, se produce un incidente inusual, y la realidad, objetivamente, se quiebra en dos.

A partir de ahí, el misterio se hace dueño de la escena, y aparecen el miedo y la locura, enmascarados en las figuras de los dos padres, que comienzan un combate, a veces suave y cariñoso y otras veces encarnizado y cruel, entre la realidad y la fantasía, el pasado y el futuro… entre la vida… y la muerte.

Una historia que hurga en las entrañas y que nos empuja a posicionarnos, pero que intencionadamente, no resuelve a favor de ninguno, ni muestra lo qué ha pasado realmente, ni quién tiene la razón, por lo que, en última instancia, la única conclusión es que, perder la capacidad de escucha, perder la empatía y perder la esperanza, es igual a perderlo todo.

Con un texto tan duro y profundo, destacó la labor de dirección, a cargo de Miguel Ángel Berlanga, que nos llevó por ese carrusel de sentimientos enfrentados, regulando los tempos, jugando con la ambientación, y moldeando así las buenas interpretaciones de Mercedes González, en el papel de obcecada cuidadora y sufridora madre; y de Ángel Berzosa, en el papel de fantasioso y tozudo emprendedor, a la vez que cariñoso padre. Ambos lograron embaucarnos y atraernos a su locura, cada uno con sus argumentos; también destacó y sorprendió la naturalidad del joven Saúl Berzosa, en el papel de inocente y soñador hijo.

Mención aparte merece el diseño de la escena, es decir, la habitación del niño, donde ocurre CASI todo. Pura fantasía, ambientada en los viajes intergalácticos que tanto entusiasman al jovencito. El balcón, en el centro, flanqueado por un fondo de estrellas y muñecos de cartón “voladores”; con luces decorativas aberrantes, claroscuros, profundidad y cambios de color, sumados a la música de misterio, funcionaron perfectamente y reforzaron las sensaciones que los personajes vivían en cada momento. Creatividad y calidad escenográfica, santo y seña del grupo de Tomelloso.

En definitiva, el grupo Carpe diem, ya un clásico de nuestro certamen y que cuenta en su palmarés con varios bustos de Rambal, no defraudó las expectativas y nos dejó otra gran tarde de teatro, para el disfrute del respetable, que una vez más llenó el patio de butacas y, a pesar de la dureza de la historia, supo valorar la función con un caluroso aplauso final.

Con este buen sabor de boca, damos por finalizadas las representaciones y quedamos a la espera de conocer el veredicto del jurado, y del público, en la clausura esta trigésimo novena edición del Concurso Nacional de Teatro para aficionados “Ciudad de Utiel”.

Fotografía de archivo