30 de octubre de 2022

Alfonso VIII y la judía de Toledo versión de José V. Gomez de la judía de Toledo

El Taular Teatro de Almagro


Una leyenda que bien pudo ser parte de la Historia. El amor entre el Rey Alfonso VIII y Raquel, la enamorada judía. Un idilio imposible para todos excepto para ellos. Incluso, podríamos hablar de un conjuro al rey que hizo olvidarse de su esposa y desatender el gobierno de Castilla. Y entre pasiones desmedidas, también se entrecruzan lances económicos y políticos a los que debe hacer frente ciego de amor.

El Teatro Rambal fue testigo de esta producción que no dejó indiferente al respetable. Una tarde de domingo que nos regaló un patio de butacas prácticamente lleno y una  obra escénica que dejó patente el gran trabajo actoral y de dirección que escondía Alfonso VIII y la judía de Toledo, del grupo El Taular Teatro.

Es en ese trabajo de dirección donde cabe especial mención José Vicente Gómez, un viejo conocido de este concurso, que supo manejar a la perfección cada momento de la  obra, conjugando luz y sonido, un decorado aparentemente sencillo pero tan versátil y una escenografía deliciosa. Además, dejó destellos de su gran faceta actoral.

Los actores nos movieron por diferentes momentos de esta historia de amor e hicieron que las tablas del Rambal fueran sala de billar, campo de golf o La Galiana, palacete toledano del rey donde vivió sus pasiones y tristezas.

Si pensamos en el medievo nos vienen a la mente trajes recargados, pieles y joyas, más si hablamos de reyes y reinas. Sin embargo, nuestros compañeros teatrales lucieron indumentarias contemporáneas alejadas de aquellos lujos. Esto, unido a que la música que pudimos escuchar durante diferentes pasajes de la obra fue la de la banda  irlandesa U2, permitió crear una obra histórica ágil, con tintes modernos que se extendió hasta casi las dos horas de duración sin darnos cuenta.

Sin duda, el trabajo de Amparo Segovia, Maribel Díaz o Miguel Chaves, como actrices y actor protagonista respectivamente, creó un ambiente propicio para el deleite y disfrute teatral. Sin olvidar el de actores y actrices secundarios que encarnaron a diferentes personajes cada uno. Trabajo nada fácil teniendo en cuenta que no abandonan la escena. Actúan sin actuar, sentados, mientras esperan su turno.

Satisfacción generalizada demostrada con el caluroso aplauso final para meternos de lleno en el ecuador del concurso con la cuarta obra que tendrá lugar el próximo 6 de noviembre.

 

Imágenes de archivo

Agrupación Escénica Enrique Rambal
aeerambal@aeerambal.org